Ron Contrabando celebra la fiesta más clandestina de la noche madrileña


La Mano Zurda y Ron Contrabando
se unen para celebrar
la fiesta más clandestina de la noche madrileña


Ron Contrabando, en su afán de seguir animando la noche madrileña con los eventos más alternativos y exclusivos, ha organizado una fiesta clandestina en el estudio de tatuaje de la Mano Zurda. 

Este estudio de tatuaje artístico, ubicado en el centro de Madrid, es una referencia en el mundo del tatuaje español y un lugar del culto para los amantes de los tatuajes de la vieja escuela. 


El ron dominicano, fiel a su imagen canalla y prohibida, ha decidido saltarse todas las normas y ofrecer a sus invitados un evento único en el que hemos podido disfrutar de un espectáculo de body painting de la mano de Alegría Make Up, mientras disfrutamos de unos cócteles exclusivos de Ron Contrabando elaborados para la ocasión.




Al evento han acudido las pieles más exóticas y tatuadas de la villa madrileña y, durante la fiesta, los asistentes más atrevidos han podido conocer al equipo de la Mano Zurda y hacerse un fake tatto para la ocasión. 


El origen del auténtico ron de la República Dominicana se remonta a mediados del siglo XIX, cundo el oficial español de origen mallorquín, Juanillo Oliver, decidió afincarse en la isla de Cuba y desarrollar una próspera hacienda, donde empezó a elaborar ron artesanal de alta calidad. Posteriormente, la familia emigró a República Dominicana huyendo de la guerra y fundado la actual casa Oliver & Oliver. Es aquí cuando la casa unificó la tradición de los rones de Cuba con el estilo de elaboración y clima único de la República Dominicana.



Más tarde, en 1998, el notario Fernando Mora, en un viaje de ocio, se trajo consigo a España unas botellas anónimas a modo de regalo. Debido a que es el único ron que llegó a nuestro país en una maleta sin pasar los controles legales de la aduana, se le puso el nombre de ron “Contrabando”. Y, a partir de ahí, el ron más canalla empezó a hacer historia.
 
 
Este ron oscuro de la República Dominicana se destila artesanalmente de las más puras mieles de caña de azúcar. Carismático, emblemático y lleno de historia, es rico en finos matices de dulce vainilla, fresco coco y frutas tropicales maduradas bajo el sol. Su suave aroma nos transporta hasta el caribe isleño impregnado en un baño de tostados y balsámicos aportados por las nobles maderas de las barricas donde reposa para su añejamiento, bajo la atenta mirada de bodegueros y maestros roneros. 

"Debería estar Prohibido"



Fotografía: Juan Manuel Navas
Periodista colaboradora: Lucía Lorden







 

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